Ayuda a la Familia de Shadi
En Gaza no solo contamos los días de guerra; contamos los latidos del corazón de nuestro hijo que aún no ha nacido.
Somos una familia que vive entre la incertidumbre y el miedo, pero también entre el amor y la esperanza. Mientras esperamos la llegada de nuestro bebé, intentamos mantenernos fuertes en medio de la destrucción que nos rodea. Nuestro mayor deseo es algo sencillo: poder ofrecer seguridad, atención médica y dignidad a quienes más amamos.
la historia de Shadi y su familia
Nuestra vida
Mi nombre es Shadi. Soy esposo, futuro padre e hijo.
Cada día veo a mi mujer embarazada luchar por mantenerse fuerte. Su cuerpo está agotado y cada respiración supone un esfuerzo. El embarazo, que debería ser un tiempo de ilusión y tranquilidad, se ha convertido en una etapa marcada por la escasez, el estrés y la preocupación constante.
Sueño con poder ofrecer a mi hijo un espacio seguro donde crecer. No hablo de grandes comodidades, sino de un lugar protegido, lejos del polvo y las ruinas que hoy forman parte de nuestro entorno.
Al mismo tiempo, mi corazón está dividido por el dolor de ver a mi padre enfermo. Está luchando contra un tumor en el estómago. En un lugar donde la medicina es limitada y la alimentación adecuada es difícil de conseguir, su enfermedad se vuelve aún más dura. Verlo sufrir en silencio es otra batalla que enfrentamos cada día.
Siento el peso de intentar proteger una vida que está por comenzar, mientras temo perder otra que ha sido siempre mi apoyo y mi fuerza.
Quiénes somos
No somos solo un número ni un caso más.
Somos una familia que ama profundamente, que sueña con un futuro mejor y que se aferra a la esperanza incluso en los momentos más difíciles. Queremos que nuestro hijo nazca en un entorno más seguro y que mi padre pueda recibir la atención que necesita.
Seguimos adelante porque creemos que la solidaridad puede marcar la diferencia. Nuestra historia es una historia de resistencia, amor y esperanza.
